la realidad está donde queremos que esté
Me subyuga el amor que se funda y sustancia en estos espacios vivos y la libertad radical de ese amor, que ya no hace distingos entre expresarse y comunicarse, entre soledad y compañía, entre ausencia y presencia, entre voz y silencio, entre amar y pensar, entre todo y algo. La palabra transfigurada de un hombre solitario puede recoger allí, por abajo, el gesto misterioso y absurdamente magnífico de la humanidad. La poesía puede entonces proyectar ese gesto y abolir en un acto de amor la distancia entre el hombre y los objetos, entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y el hombre, entre el hombre y la muerte. Más que un vacío, esas distancias son el músculo al que es posible dar vida con el nervio de la visión creadora, con el tatuaje inusitado de la palabra en función y explosión de ser, para mover así el mundo. La realidad está donde queremos que esté, donde somos capaces de engendrar una forma.
Estas imágenes surgen del paseo a La Magdalena en las montañas de Cúa del estado Miranda, cerca de Caracas. Son detalles de objetos encontrados en un pequeño museo que rescata la memoria del lugar en El Adobe.
These images are from the trip to La Magdalena Mountain near Cua in Miranda State, near Caracas. They are details of objects found in a small museum that rescues the memory of the place in El Adobe.


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