Este juego de intercambio constante llevará a Méndez a redefinir sus búsquedas de relación con el espectador, ya no mediante la exploración en figuras de un imaginario arquetípico, sino a través de hechos y elementos mucho más sencillos pero también significantes. Es así como crea el personaje de La mujer fuente, a partir del cual plantea diversas propuestas usando el agua como principal herramienta de trabajo dentro de la acción corporal e incluyendo performances realizadas con artistas como Ramsés Larzábal y Andreína Rodríguez, entre otros. Sin embargo, una de sus intervenciones más controversiales será la performance La vaguada presentada por primera vez en el Teatro Teresa Carreño (2005) durante la inauguración del Primer Encuentro de Arte Corporal. Inspirada en una historia de una niña que fue salvada durante la tragedia del estado Vargas gracias a que fue escuchada por los rescatistas mientras cantaba el himno nacional de la República Bolivariana de Venezuela. Méndez desarrolló una propuesta en la que entona desesperadamente las notas del himno mientras va ingeriendo pequeñas cantidades de agua que la ahogan. Compuesta por pocos elementos- una jarra y un vaso sobre una pequeña mesa-, la performance se multiplica en giros diversos que revelan problemáticas profundas de la condición humana, desprendidas de la corporeidad y oralidad de un cuerpo en el espacio que en pocos minutos se derrama en la escena, en una lucha por la supervivencia.
Lorena González
Consuelo Méndez, No. 105, Colección de Arte Venezolano
Ministerio de la Cultura, Caracas, (2010)
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