Ayer en la sesión del taller de arte terapia en Sanarte trabajé con Abelardo Gameche: cuerpo, movimiento y plástica. La sesión fluyó bonita. Iniciamos la noche bajo la guía de Abelardo con una visualización interna del cerebro entero empezando por sentir los hemisferios izquierdo y derecho por separado, después el corpus callosum que los une hasta bajar por la columna vertebral a través de la médula espinal. Mi sensación al sentir ambos cerebros era estar fundida en una masa gruesa llena de luces que en sus bordes se convertía en una red electrica infinita que llegaba hasta los confines de mi cuerpo y piel. Me quedé con una sensación preciosa de expansión, dimensión, presencia de colores y electricidad contemplativa.
Hablamos mucho posteriormente para darle la oportunidad a cada quien de describir su experiencia. Estos momentos son muy especiales porque al compartir se expande la experiencia y se comprende a otros niveles. Estas son vivencias únicas y muy profundas. Al cerrar esta reflexión colectiva retomamos el ejercicio de cuerpo en el cual una persona se pone en el centro y desde afuera el resto del grupo, uno a la vez, le dice una palabra que lo estimula a moverse. Ayer, sin embargo, entró la plástica en este ejercicio pues dibujamos/trazamos/dejamos huella sobre papeles en la medida que la persona del centro se movilizaba. Esta parte fué intensa y demasiado rápida para mi gusto. Creo que este ejercicio requiere más tiempo de práctica y la mitad de la sesión nunca es suficiente.
Después pasamos a mi sesión de plástica y como yo había percibido dificultad en el grupo para comprender las diferencias entre el lado derecho y el izquierdo del cerebro, propuse un calentamiento en el espacio con énfasis en la tensión y soltura de los lados izquierdo y derecho del cuerpo por separado. Luego pasamos al mismo juego sobre los papeles trazando con ambas manos simultáneamente mientras escuchábamos diferentes piezas de música que marcaban el tiempo. Se estimula el uso de la mano izquierda para tener acceso directo al hemisferio derecho, el lado creativo, libre, no evaluativo y sin tiempo del cuerpo. Una experiencia lúdica que sirvió a la vez para experimentar con ceras y unas cajas nuevas de colores al agua que compré especialmente para el taller. Se respiró buena energía, concentración, libertad ociosa y creativa con muy buenos resultados de cada quien.
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