luz de junio
Luz de Junio
Tu voz, con una ubicación clara en los días de Junio,
Me llamó desde la ventana. Tú estabas allí,
Liviana y serena, como en la justa suave mirada
Del indiscutible verano todas las cosas levantan
Con sencillez su apariencia en un aire sin costuras.
Luego tu amor parecía tan simple y completo
Como aquella pera recogida que me arrojaste, y tu cara
Tan legible como la piel de la pera manchada y su huella,
Que promete siempre vino, por un fuego jaspeado
fatalmente más encarnado que la gracia humana de siempre.
Y tu alegre regalo- ay cuando lo vi caer
En mis manos, a través de toda esa ingenua luz,
Parecía tan bendecido con la verdad y el encanto nuevo
Como debe haber sido el primer más grande regalo de todos.
Richard Wilbur (1921 -)
Antología de Poemas 1943-2004
Hardcourts Books, EE.UU. (2006)
Tu voz, con una ubicación clara en los días de Junio,
Me llamó desde la ventana. Tú estabas allí,
Liviana y serena, como en la justa suave mirada
Del indiscutible verano todas las cosas levantan
Con sencillez su apariencia en un aire sin costuras.
Luego tu amor parecía tan simple y completo
Como aquella pera recogida que me arrojaste, y tu cara
Tan legible como la piel de la pera manchada y su huella,
Que promete siempre vino, por un fuego jaspeado
fatalmente más encarnado que la gracia humana de siempre.
Y tu alegre regalo- ay cuando lo vi caer
En mis manos, a través de toda esa ingenua luz,
Parecía tan bendecido con la verdad y el encanto nuevo
Como debe haber sido el primer más grande regalo de todos.
Richard Wilbur (1921 -)
Antología de Poemas 1943-2004
Hardcourts Books, EE.UU. (2006)
June Light
Your voice, with clear location of June days, Called me outside the window. You were there, Light yet composed, as in the just soft stare Of uncontested summer all things raise Plainly their seeming into seamless air. Then your love looked as simple and entire As that picked pear you tossed me, and your face As legible as pear skin's fleck and trace, Which promise always wine, by mottled fire More fatal fleshed than ever human grace. And your gay gift—Oh when I saw it fall Into my hands, through all that naive light, It seemed as blessed with truth and new delight As must have been the first great gift of all.
Richard Wilbur (1921- )
Collected Poems 1943-2004
Hardcourts Books,USA (2006)


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