
Una cuerda en algún lugar dentro de mí está comenzando a desenredarse. Se trata de una cuerda importante, la que somete el pánico. En la soledad de la noche del desierto siento el golpeteo de la lluvia sobre mi saco de dormir, demasiado liviana para calmar el polvo, demasiado pesada para permitir un sueño normal. En algún momento antes de la medianoche me despierto totalmente, y no puedo encontrarme. No hay ni adentro ni afuera, arriba ni abajo. Yo no sé dónde estoy o quién soy.
Dentro de mí escucho tres voces diferentes. La primera me dice: "Hasta aquí llegaste, finalmente la perdiste. Adiós." La segunda voz exhorta: "Espera, no te sueltes. Manten la calma, descansa y duerme. Te volverás a encontrar."
La tercera voz grita.
Al amanecer mi perro, Diggity, me lame para despertarme.
El cielo es frío y despiadado, como los ojos de un psicópata. Mis cuatro camellos cojos están amarrados cerca- bienvenidas, formas familiares.
Instintivamente comienzo la rutina de la mañana- hiervo el té, empaco la carga, le pongo la silla de montar a los camellos- y me dirijo hacia el sur una vez más. Es mi día número 71 de viaje atravesando el desierto occidental de Australia.
Poco a poco, a medida que nos ponemos en marcha, la cuerda dentro de mí se vuelve a tejer y ya entiendo quien soy.
Durante los siguientes cuatro meses en el camino las voces nunca más volvieron, y con el tiempo llegué a disfrutar del silencio y la soledad del desierto. La árida región occidental de Australia, desde la ciudad de Alice Springs a la costa del Océano Índico, es tan hermosa, inolvidable, pero en gran parte una tierra vacía. Dominadas por los duros, casi deshabitados desiertos Gran Arena y el Gibson, las regiones son conocidas solamente por Aborígenes australianos, un puñado de colonos blancos, y relativamente pocos viajeros que las cruzan a motor.
Robyn Davidson
"Sola a través del interior de Australia"
Revista National Geographic: Vol. 153, No. 5, Mayo de 1978


Some string somewhere inside me is starting to unravel. It is an important string, the one that holds down panic. In the solitude of the desert night I feel the patter of rain on my sleeping bag- too light to lay the dust, too heavy for normal sleep. Sometime before midnight I come fully awake, and cannot find myself. There is neither in nor out, up nor down. I do not know where, or who, I am.
Inside me I hear three different voices. the first says, "So this is it, you've finally lost it. Good-bye." The second voice urges, "Hold on, don't let go. Be calm, lie down and fall asleep. You will find yourself again."
The third voice is screaming.
At night my dog, Diggity, licks me awake.
The sky is cold and pitiless, like a psychopath's eyes. My four camels stand hobbled nearby- welcome, familiar shapes.
Instinctively I start the morning routine- boil the tea, pack the gear, saddle the camels- and head south once more. It is my 71st day of travel across Australia's western desert.
Slowly, as we get under way, the strings inside me knit together and I know who I am again.
During the following four months on the trail the voices never returned, and in time I came to enjoy the silence and solitude of the desert. Australia's arid western region, from the town of Alice Springs to the Indian Ocean coast, is as beautiful, haunting, but largely empty land. Dominated by the harsh, almost uninhabited Great Sandy and Gibson deserts, the regions are known only to Australian Aborigines, a handful of white settlers, and the relatively few travelers who motor across it.
"Alone across the Outback of Australia"
National Geographic Magazine: Vol. 153, No. 5, May 1978
Estas imágenes son collages elaborados para mi diario de dibujo con las fotos de Rick Smolan que aparecen en el artículo de la revista National Geographic acompañando el artículo de Robyn Davidson. Casualmente he estado metida en mi taller estos días trabajando con mucha intensidad y encontré el artículo revisando papeles viejos para usarlos en mis dibujos. Conocer la aventura de esta mujer al recorrer en soledad ese desierto Australiano, con cuatro camellos y su perro, ha sido estimulante para mí porque en cierto sentido he estado viviendo una aventura similar. Durante el proceso de volver a mí misma al dibujar y pintar, a veces los días han sido difíciles, desconcertantes, inciertos, áridos, solos y a la vez enriquecedores, plenos, creativos y felices.
These images are collages made for my drawing diary using Rick Smolan's photographs that appear in the National Geographic magazine article by Robyn Davidson. Coincidentally I have been inside in my studio these days working with great intensity and found the old article reviewing papers to use in my drawings. Knowing about this woman's adventure of crossing alone this Australian desert, with four camels and her dog, has been stimulating for me because in a sense I have been living a similar adventure. During the process of going into myself by drawing and painting, sometimes the days have been difficult, confusing, uncertain, dry and at the same time challenging, full of experience, creativity and happiness.
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