El problema del artista puede resumirse en una pregunta fundamental: ¿Qué quiero hacer? El asunto no es tan simple como para responder que sólo basta dejarse llevar por el instinto. Incluso para dejarse llevar por el instinto existe un estado de conciencia que hace posible tal determinación. El informalismo fue una liberación del instinto, con el permiso de la razón. "Es necesario aceptar el azar como un aliado", decía uno de los teóricos del informalismo. Aunque parece que la afirmación de Leonardo cobra más fuerza: "La pintura es cosa mental." ¿De qué otro modo podría ser a estas alturas? ¿Cómo puede haber un arte esencialmente instintivo, fuera del conocimiento y la conciencia, después de tantos siglos de comunicación intelectual. En el artista, indudablemente, hay una condición distinta a lo intelectual y lo consciente. Es una "antena" que le permite sintonizar las ondas más significativas de su tiempo, y encontrar, a su modo, el camino que corresponde a esas intuiciones. El arte de nuestro tiempo está lleno de coincidencias sorprendentes. Kandinsky realiza en la pintura una transformación semejante a la realizada por Schönberg en la música. Esa transformación consiste en liberar la materia cromática para encontrar las leyes que la rigen. Físicos, matemáticos, escritores y artistas llegan a resultados aproximados o equivalentes, sin que los artistas hayan conocido ni sospechado las teorías de los científicos. No es aventurado pensar que los científicos, igual que los poetas y los artistas, proceden más por iluminaciones que por conocimientos estrictos.
El artista puede elegir entre un arte de representación y un arte de creación. En uno existe la necesidad de expresar determinadas realidades; existe un estado de subversión de la materia contra la forma que hace posible el predominio de la distorsión. En otro, la posibilidad de encontrar nuevos órdenes sustantivos de la materia, para hacer visible la realidad inédita de las formas.
Manuel Quintana Castillo (1965)
Expresionismo y abstracción
Cuaderno de Pintura, Monte Ávila Editores, Caracas (2010)
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