Revivir
Ahora, por simpatía, pasamos nuestras manos a través de tus lágrimas; ahora, secamos las lágrimas de tu rostro, con la piel de cervatillo blanca de la piedad.
Ahora, pues, que lo dicen, hemos secado tus lágrimas.
Ahora, pues, con el espíritu en paz, seguirás mirando a tu alrededor, gustándote de nuevo la luz del día. Ahora, también, contemplarás los acontecimientos de la tierra, allí donde se extiende la obra del Maestro de Todas las Cosas.
Ahora, también, verás de nuevo a tus sobrinos y sobrinas, que te rodean, hasta los más pequeños, los recién nacidos. Ahora, volverás a verles a todos.
Ahora, pues, verdaderamente, reanudarás en paz tus pensamientos, tú, hijo mío, tan noble, tú a quien he tenido en mi vientre.
Canto de los Iroqueses
Cantos Pieles Rojas
Ediciónes de la Tradición Unánime
Josee J. de Olañeta, Editor. Palma de Mallorca (1975)
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