Pero ¿se escribe desde la memoria o el olvido? Rafael Cadenas afirma que la memoria está presente sin duda, pero, por ejemplo, algunos de los poemas que reunió para enviar a España están ligados a la vida diaria, en la que es menor el peso de la memoria. "Yo los llamo trípticos para no usar la palabra haiku, que es una forma muy japonesa y creo que les pertenece a ellos." Cuando se escribe de manera breve, sobre todo si el poema tiene tres versos, la gente piensa que es un haiku, refiere quien reconoce en su obra la influencia oriental, hija de sus numerosas lecturas.
"Si un árbol es un milagro, no lo es menos un deseo, una palabra", había escrito en el ensayo En torno al lenguaje. "La idea de que todo es misterio es para mi central", señala este autor cautivado por los místicos y que fue galardonado, gracias a Gestiones con el Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde. La brevedad de sus escritos responde a su temperamento. "Últimamente, me ha dado por escribir aforismos, que yo llamo dichos."
Este poeta merecedor del Premio Nacional de Literatura en 1985 no está sujeto a la disciplina más bien propia de quienes escriben narrativa. Pueden transcurrir meses sin de que de su pluma se alce palabra alguna. Siempre ha sido así, hasta que de pronto surge alguna idea o imagen, un poema.
Muchas son las notas que toma y las lecturas que izan la vela de su escritura. Entre los libros que lee y relee, El Quijote; y no es de sorprender en alguien como él que le profesa un recio amor a la lengua. "Es la gran base", asegura quien se considera lector antes que escritor.
¿Habrá sentido que las palabras se agotan, se cansan? "Hay palabras que desaparecen y también están las que pueden renacer. Es muy importante incluso salvar palabras." Entonces, piensa en esas que utiliza de sus tiempos de niño y que su nieta no alcanza a comprender y en otras, quizá, demasiado jóvenes para él.
Lo que ocurre es el olvido de lo humano
Entrevista a Rafael Cadenas
Tal Levy
Siete Días, El Nacional, Domingo, 30 de Octubre, 2011
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