IR HACIA ADENTRO
Desarrollar el don de desapegarse de la mente es una de las bendiciones más grandes que hay. Realmente es el meollo de la meditación. No se trata de cantar un mantra o de repetir una afirmación, sino simplemente de observar, como si la mente perteneciese a alguien diferente. Ahora estás lista para tomar esta distancia y observar el espectáculo sin quedarte atrapada en la obra. Abandónate a la simple libertad de ir "hacia adentro" cada vez que puedas, e irás pillando el "tranquillo" a la meditación cada vez más y mejor.
Ir hacia adentro no es para nada cambiar de dirección. Ir hacia adentro no es para nada un "ir". Ir hacia adentro simplemente significa que has estado corriendo detrás de este y aquel deseo, corriendo y corriendo, y una y otra vez has llegado a la frustración; que cada deseo trae desdicha, que no hay plenitud a través de él, que nunca llegas a ninguna parte, que la satisfacción es imposible. Al ver esta verdad, que correr trás los deseos no te lleva a ninguna parte, te detienes. No se trata de que hagas algún esfuerzo para detenerte. Si haces algún esfuerzo para detenerte, vuelves otra vez a correr. De una forma sutil aún estas deseando: quizás ahora lo que deseas es no desear.
Si estás haciendo un esfuerzo para ir hacia adentro aún estás yendo fuera. Cualquier esfuerzo sólo puede llevarte hacia fuera, al exterior. ¿Cómo puedes tener un viaje hacia adentro? Ya estás ahí, no tiene sentido ir. Cuando el ir se detiene, los viajes se desaparecen; cuando los deseos ya no ensombrecen tu mente, estás dentro; esto es lo que se llama ir hacia dentro, pero no es un ir en absoluto, es simplemente no salir.
Palo de Agua, carta No. 4 de Agua
Maestro Osho
Osho International Foundation
Gaia Ediciones, Madrid (1998)
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