La vida del ser humano pende entre los polos del Cielo y la Tierra. Retengamos dentro de nosotros la anchura del Cielo, pero no olvidemos a la Tierra que nos sostiene. La Tierra y el Cielo son los símbolos de lo finito y lo infinito, de los que participamos por igual. Nuestra tarea no consiste en escoger entre estos dos polos de nuestra existencia o renunciar a uno por causa del otro, sino en reconocer su interdependencia mutua e integralos a nuestro ser. En consecuencia, nuestro problema no consiste en "o-o" (dos posibilidades entre las que tengamos que decidir o escoger) sino en "tanto como", porque el ser humano es el centro entre el Cielo y la Tierra, el lugar donde el Cielo y la Tierra se encuentran.
El ser humano más sabio es el que puede transmitir mucho con pocas palabras; el máximo artista es el que puede expresar la experiencia más honda en la forma más simple.
Arte y Meditación
Book Faith, India (1999)
Comments