Robóticas de Enrique Moreno
El siglo XX estuvo signado por una fascinación por la máquina como metáfora del progreso y por la amplia capacidad humana para intervenir sobre su entorno. En el arte es fácilmente identificable la atracción del movimiento futurista, de inicios del siglo pasado, por las máquinas y su movimiento veloz, y es memorable la declaración de su Manifiesto: “Un coche de carreras con su capó adornado con gruesos tubos parecidos a serpientes de aliento explosivo... un automóvil rugiente, que parece correr sobre la ráfaga, es más bello que la Victoria de Samotracia”.En la actualidad la avanzada tecnológica parece ilimitada y, sin embargo, autores como Paul Virilio señalan con preocupación la contaminación veloz, indetenible e imperceptible que las tecnologías están efectuando sobre nuestras cotidianidades, de modo que, por ejemplo, el fenómeno de las guerras ya no proyecta imágenes apocalípticas de estruendo y horror, sino que es una especie de espectáculo que ocurre con mayor fuerza desde los nuevos medios de comunicación o desinformación.Las máquinas con grandes engranajes vistas en filmes como Metrópolis, los robots de las series de los 70s, o los aterradores robots inteligentes de los 80s con toda su materialidad, han desaparecido dejando apenas su rastro en una virtualidad que los ha sustituido. En contraposición, Enrique Moreno retorna a la realidad sensible y tangible de aquellas máquinas, rescatando aquellos mecanismos de su obsolescencia para transformarlos en una robótica precaria cargada de evocaciones.El artista viene trabajando con insistencia en propuestas escultóricas que producen curiosidad y asombro infantil en quien las experimenta (independientemente de la edad que se tenga). Su investigación parte de la deconstrucción de aparatos domésticos para la invención de nuevas máquinas cuya función práctica ha sido desechada en aras de creaciones sin aparente utilidad.Moreno se concentra aquí en mostrar elementos, percepciones y lógicas de la vida cotidiana desde una perspectiva en la que se destacan las condiciones precarias de ciertas construcciones de viviendas urbanas (los ranchos), así como otras soluciones de la vida ordinaria, y el ya conocido (en su proceso creativo) uso de recursos tecnológicos rescatados y resemantizados.En esta exposición el artista hace funcionar 8 propuestas que convierten a la Sala 11 del MAC en un recinto post-industrial. Aquí la máquina ha dejado de ser un sueño de progreso, casi al contrario, el desgaste museográfico se vuelve poesía, las piezas siempre inacabadas se comportan como partes desmembradas y disgregadas de un solo cuerpo hecho de retazos: en una los latidos del corazón, en otra las piernas de movimientos torpes, en otra brazos ensayados varias veces... Los materiales como el alambre, alambrón, nylon, los cables, pequeños motores de electrodomésticos, botellas de plástico, instrumentos musicales, etc., son estructurados en esculturas maltrechas adrede para tocar y descubrir – a través de movimientos y sonidos – aproximaciones alternas sobre nuestros propios entornos habituales.Texto de ExposiciónRobóticas de Enrique MorenoMuseo de Arte Contemporáneo, Caracas (Junio, 2012)
The twentieth century was marked by a fascination with the machine as a metaphor for progress and for the extensive human capacity to intervene on its environment. In art, the attraction of the Futurist movement, from the beginning of last century, is easily identifiable by machines and fast movement, and the statement of their Manifesto is memorable: "A racing car with its motor cap adorned with thick tubes like serpents of explosive breath ... a roaring car, that seems to run on the burst, is more beautiful than the Victory of Samothrace. "Today's advanced technology seems unlimited and, however, authors such as Paul Virilio notes with concern the rapid pollution, unstoppable and imperceptible that technologies are making on our daily lives, so that, for example, the phenomenon of war no longer projects apocalyptic images of roar and horror, but it is kind of spectacle that occurs with greater force from the new media or by misinformation.Machines with large gears seen in films like Metropolis, robots series of the 70s, or the terrifying intelligent robots 80s with all their materiality have disappeared, leaving only a trace in the virtuality that replaced them. In contrast, Enrique Moreno returns to sensible and tangible reality of those machines, rescuing those mechanisms from their obsolescence to transform them into a precarious robotics loaded evocations. The artist has been working insistently with sculptural proposals that produce child's curiosity and wonder in those who experience them (regardless of how old they are). His research focuses on deconstructing domestic appliances for the invention of new machines in which the practical function has been discarded for the sake of creations no apparent utility.Moreno concentrates here on showing items, perceptions and logic of everyday life from a perspective that highlights the precarious conditions of certain urban apartment buildings (slums) as well as other solutions of ordinary life, and the known (in his creative process) use of technological resources which he recycles and redefines.In this exhibition the artist operates eight proposals that make Gallery 11 of the Contemporary Art Museum in a post-industrial complex. Here the machine is no longer a dream of progress, almost the opposite, museum wear becomes poetry, always unfinished parts behave as dismembered and disintegrated parts of a single body made of scraps: a heartbeat, another in clumsy legs, in another arms tested several times...materials such as wire, thick wire, nylon cords, small appliance motors, plastic bottles, musical instruments, etc.., are deliberately structured as battered sculptures to play and discover - through movement and sound - alternative approaches on our own habitual environment.Exhibit TextRobotics by Enrique MorenoMuseum of Contemporary Art, Caracas (June, 2012)


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