se busca un país (3a. parte)::wanted, a country (part III)
"Yo estoy harto de recibir insultos telefónicos y amenazas de muerte al filo de la madrugada. No me cabe una ofensa más en el oído. No sé callarme la boca, no nací para plegarme al miedo, no quiero cambiar de código postal. Si digo 'no estoy de acuerdo', recibo a cambio una pedrada en mi vida personal. Si escribo 'difiero', dibujan una cruz en mi frente.Venezuela se ha convertido en una melancólica pera de boxeo. Todos dicen venerarla, mientras la golpean sin pausa. Porque cuando excluyes al que no piensa como tú, estás golpeando al país. Cuando chillas amenazas, cuando exiges devoción acrítica, cuando vociferas un solo color, estás golpeando al país policromático que posee voz propia. No deseamos gobernantes cuya premisa sea pulverizar, agraviar, satanizar al contrario. El pueblo no son ocho millones de votantes, ni seis millones y medio. El pueblo no es sólo aritmética electoral. A fin de cuentas, hoy vivimos en una comarca donde la muerte tiene más rating que la vida.El arte, con todos sus rostros, tiene a Venezuela en la punta de sus angustias. Decía Unamuno que la cultura se conquista. Una tarea imperiosa ante un país que se nos rompió en las manos. La zanja que nos divide se hace cada vez mayor. Ya basta. Es suficiente. Paremos. La crisis moral nos ha estallado en la cara. Nos está quedando torcido el dibujo. Necesitamos resetear el país.Y que lo entienda de una buena vez el poder: nunca nos quedaremos callados cuando las cosas marchen mal. Así mañana el poder se llame Henrique Capriles Radonski.Sólo aspiramos pluralidad, bienestar, conciliación. Ese es el punto crucial. Se busca un país que nos contenga a todos. Que sea norte y futuro, no fractura y violencia. Un país que tenga 28 millones de abonados para el mismo juego. Una patria cuya mejor ideología sea la mano extendida. Se busca un país. Múltiple y unido. Un caleidoscopio de un solo nombre. El detalle es que sólo entre todos podemos conseguirlo. La indolencia, señores, ha llegado a su fecha de vencimiento."
Leonardo Padrón
Crónica: Se busca un país (1a. Parte)
"I am tired of receiving phone insults and death threats at the break of dawn. I have no room for another offense in my ears. I do not know how to shut my mouth, I was not born to fold myself to fear, I do not want to change my zip code. If I say "I disagree," I get in return a stone thrown on my personal life. If I write "I dissent", they draw a cross on my forehead.Venezuela has become a melancholic boxing pear. Everyone says venerate it, while they strike it without pause. Because when you exclude the one who does not think like you, you are striking the country. When you scream threats, when you demand uncritical devotion, when you roar out for one color, you are hitting the polychromatic country that has its own voice. We do not want leaders whose premise is to pulverize, aggravate, demonize the opponent. The people are not eight million voters, nor six million and a half. The people is not only electoral arithmetic. After all, today we live in a region where death has more rating than life.Art, with all its faces, has Venezuela at the tip of its angst. Unamuno said that culture must be conquered. An urgent task before a country that has broken in our own hands. The trench that divides us is ever growing. Enough. It is sufficient. We must stop. The moral crisis has exploded in our face. The drawing is getting crooked. We need to reset the country.And the power must understand it once and for all: we will never remain silent when things go wrong. Even if this power tomorrow is called Henrique Capriles Radonski.We just desire plurality, welfare, conciliation. That is the crucial point. We are seeking for a country that contains us all. That is north and future, not fracture and violence. A country that has 28 million subscribers for the same game. A country whose best ideology is an outstretched hand. We are looking a country. A country is wanted. Multiple and united. A kaleidoscope of a single name. The catch is that only together we can do it. Idleness, gentlemen, has reached its expiration date. "
Leonardo Padrón
Editorial: Wanted, a country (1st Part)


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